Para bien o para mal
te encontré en una mesa
primer piso, a la una
te metiste en mi cabeza.
Para bien o para mal
fue el encuentro mas propicio
para saber que si existías
aunque no sepas que yo existo.
Y me acostumbro a la rutina
de esperar el tartamudeo
de tus pasos muy temprano
al pasar por mi oficina
y al extrañar por tu regreso
al volver de la cocina.
Y me acostumbro a no mirarte
y tal vez solo renovarle
tu sonrisa en mis retinas
y la ilusión al corazón
aunque también
la inspiración a mi poesía.
Para bien o para mal
quizás no te lo merezcas
pero recuerda yo no mando
donde gobierna el corazón.
Para bien o para mal
es mejor seguir así
tú estando tan lejana
aunque estas cerca de mi.
Y me acostumbro a inventarte
me hago dueño de tu ausencia
he bautizado a mi futuro
para ponerle tú nombre
aunque lo único seguro
es que ya perdí el corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario