Señorita tan de mundo
y tan bonita
decidida como quien
quiere su estrella
yo le invito a serle
infiel a tantos libros
mientras nos
observen por el mundo caminar.
Señorita un vagabundo
de amores
ha osado imaginarse
junto a usted en su futuro
y me permito amarla
hasta el infinito
o hasta saber cuántos
granos tiene en el mar.
Para el amor no hacen
falta los laureles
y en temas de
quereres es mejor recibirse de aprendiz
señorita yo la vi por
el camino
como solo un testigo
y no un punto final.
Señorita lo profundo
y lo incierto
se llevan de la mano
cuando se trata de usted
y remito cuanto poema
le haya escrito
porque yo si me
permito enamorarme otra vez.
Para el amor que
quizás no sea su meta
esta siempre en la
banqueta de las esperanzas
señorita cada día más
bonita
aunque su paso a
prisa no me la permita conocer.
Para el amor que es
el que llevo conmigo
que nació de aquel
beso que soñé darte una vez
es tu ausencia la que
afecta mi existencia
que es un punto a
parte cuando se trata de usted.