Una mirada tuya le
ponía la luz a todas mis mañanas
y un decir te amor al
amanecer mi despertador
la pasión de noche
rechinando sobre nuestra cama
era tan perfecto lo
que en ese entonces se llamo amor.
Los días pasaban y
era sorprendente ver los calendarios
irse deshojando como
caen las hojas en el otoño
aunque velozmente
todo el presente se fue madurando
terminó asfixiando
todo lo sembrado hasta que murió.
Ya nada importa ni
nuestra historia
y las lagrimas que
muy tarde caerán
pues no pensaste que
esto tendría final
y es que el amor se
nos fue a otro lugar.
Ya nada importa ni
esta derrota
pues la vida me
enseño a perder
aunque hoy seas la
mujer que un día soñé
mañana solo alguien
que alguna vez besé.
Nadie se imagina como
un día termina la felicidad
pero es mejor afrontar los hecho sin mirar atrás
todo tiene un pico y
en caída libre se va terminar
se vuelve un infierno
lleno de invierno lo que fue tu hogar.
Ya nada importa ni
nuestras glorias
que serán puñales en
mi soledad
pues no es difícil
dejarte de amar
lo complicado será no
verte nunca más.
Ya nada importa ni
esta derrota
pues la vida me
enseño a perder
aunque hoy seas la
mujer que un día soñé
mañana solo alguien que alguna vez besé.
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